Días atrás entablé un debate digital con un profesor de humanidades. El tema de inicio de esta conversación fue el de educación "gratis" y desencadenó en discusiones respecto a la propiedad privada, plusvalía y por supuesto, el maldito capitalismo. Más allá de las opiniones personales que yo tenga respecto al evidente sesgo ideológico en la academia, encarnada en el discurso de este hombre, una de las cosas que llamó mi atención fue su siguiente argumento:
"Todos los servicios deberán ser compensados, apreciados, pero una cosa es el costo real y otra muy distinta la apropiación privada del excedente de la producción social..." . Sin aras de quitar de contexto, lo que quiero rescatar es la percepción que se posee respecto a lo que denominamos "riqueza".
Aunque el título de este ensayo pueda pecar de sensacionalista, se puede intuir con bastante acierto, el pensamiento del filósofo alemán en una de sus frases más reveladoras:
"Las mercancías no son escasas en la práctica, sino que lo son en relación a si se han producido suficientes o no, en un determinado ciclo productivo".Al poner uno a uno las frases anteriormente citadas, se encuentran con ciertas particularidades dignas de mencionar. Ambas frases, separadas por el tiempo, engloban una misma forma de ver las cosas, por lo que someter análisis a ambas a la vez, nos llevará a obtener descripciones interesantes de sus aspectos no tan evidentes. Las englobamos en un apriorismo exacerbado y en falacias.
a) Apriorismo
El espíritu detrás de las motivaciones de las frases en cuestión, radica en el hincapié absoluto que dan al proceso de "gestión de recursos". Se parte de la premisa en la que se asume que los recursos se encuentran dados, disponibles para su uso y transformación, y que solo basta la existencia de una entidad o comité dispuesto a aprovecharla, todo dentro de, por supuesto, una visión colectivista de repulsión hacia la propiedad privada.
En esta cosmovisión, la riqueza, solo es riqueza si es social, es decir, aboliendo la posibilidad de riqueza individual desigual. A lo que se denominó "apropiación privada del excedente de producción social" (sí, es mucha jerga para intentar decir "robo") es una perspectiva que ignora bastante los orígenes de las motivaciones detrás de la creación de la riqueza que se quiere repartir en primer lugar.
La idea de gestión, por supuesto que es necesaria, pero, ésta es un proceso que se realiza una vez se haya encontrado "eso" que hay que gestionar. Es decir, es un proceso de ordenamiento de la cadena de producción que anteriormente fue descubierta y hecha viable como proceso empresarial. Lo que define la relocalización de esfuerzos y recursos para taclear el problema de la producción de un bien o un sevicio, es el descubrimiento de un sistema que tiene ciertas posibilidades de satisfacer las necesidades de las personas de una región en particular. Este proceso de descubrimiento y aprovechamiento de oportunidades se ve potenciado con la posibilidad de generar valor que beneficie y premie los esfuerzos individuales realizados. La defensa de la institución de la propiedad privada constituye un incentivo muy importante ya que permite a individuos ejercer su tarea de resolver problemas con componentes únicos que a su vez, identifiquen a los mismos.
Las circunstancias diversas en las que se encuentra cada individuo o sociedad, moldea parte de sus criterios a la hora de seleccionar aquello que es valioso, por encima de lo que no. Lo que sea que se haya descubierto que satisface las necesidades de los potenciales clientes, es lo que se cómunmente se conoce como "bien" o "servicio". Y esto, es algo que no se encuentra dado.
Propongo la etiqueta de apriorismo, ya que Marx y su versión contemporánea, están ignorando todos los detalles citados este inciso. Al mencionar que solo la gestión es lo que importa, se están llevando por delante al proceso empresarial, la economía y menospreciando los incentivos involucrados.
b) Falacia
La falacia, es consecuencia de un apriorismo. En los casos citados en este texto, se puede llamar una primera "falacia" a la creencia de que existe un "costo real" y que un excedente a este, es una apropiación ilegítima del empresario/capitalista.
Lo que realmente se está haciendo de forma irresponsable y hasta descarada, es comparar métodos de producción en cooperativas con las que tradicionalmente se ve en el mercado. Ambos tipos de producción son válidas como formas de intentar satisfacer una necesidad, pero, al realizar la crítica se está saltando de un esquema de reparto de beneficios al otro, seleccionando ideológicamente al que es "mejor".
El precio final al que se ofrece un bien o servicio, no obedece exclusivamente a un deseo de empatar los costos e incluir un margen de ganancia, la diferencia entre el costo de fabricación y el precio final es el valor o riqueza que se creó al momento de satisfacer una necesidad, es algo que emerge como recompensa al esfuerzo empresarial de descubrimiento y aprovechamiento de oportunidades. Es solo afines discursivos los argumentos que satanizan el lucro individual.
La otra falacia, es con respecto al concepto de escasez desarrollado por Marx. En esta, está culpando directamente a una falta de oferta de bienes y servicios para satisfacer una demanda, de nuevo, asumiendo que los recursos ya se encuentran dados (Una analogía burda, podría ser no tener suficientes tomates para repartir de un almacén en una pequeña comunidad). Además, de nuevo, se asume un esquema colectivista de producción y reparto. En este punto, se complementa con lo anteriormente citado en el inciso a).
Conclusión, unas palabras:
Marx, así como otros pensadores de su época y hasta contemporáneos de hoy día, hacen un tarea brillante al llevar la Teoría del Valor Trabajo hasta sus últimas consecuencias, eso es algo de reconocer. Pero, el error está en asumir que esta Teoría es la "correcta" y la única que explica el comercio entre los hombres, la actividad empresarial, los incentivos, las valoraciones en sociedad, etcétera. Debemos agradecer que tales consecuencias en este pensamiento den como resultado propuestas tan radicales y hasta desconectadas de la realidad, ya que nos hace ver genuinamente cuáles son sus problemas y actuar en consecuencia para desmontarlas con argumentos lógicos y basadas en la evidencia.
Es una tarea del ciudadano, en mi opinión, el estudiar a fondo los planteamientos y contrastarlos con ejemplos y contra-ejemplos para dilucidar qué funciona y qué no para así guiar la cultura hacia una mayor apreciación de la tarea empresarial y sus incentivos.
Muy buen análisis, Pedro!
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