martes, 28 de octubre de 2025

¿Qué pasó con el futuro?

 Al recordar todas esas proyecciones a futuro que uno hace a partir de lo que ya está hecho y las tendencias, no es difícil hacer un importante contraste con lo que el mundo/mercado actual ofrece.

Podemos ver que simplemente hay una sobre-oferta de productos y "opciones" que no dan más servicios diferentes de lo que se usa habitualmente.

Empresas enteras se definen a partir de la negación de su competencia y no se busca una disrupción real en el mundo empresarial. Las nuevas ideas y apreciaciones son recibidas con un backlash importante por parte de sectores tecnológicos que se publicitaron como paladines de la innovación.

Grandes gigantes resultaron tener sus bases de barro y aquellos "David" están pivotando a qué "Goliat" desafiar.

Hemos llegado a un punto de estancamiento importante donde el hambre ya se encuentra saciada o ya se encontraron los mecanismos que hacen posible tener el estómago ya no vacío. 

Las voces jóvenes han adoptado una perspectiva conservadora y con miedo a lo desconocido, a lo que podría cuestionar pilares... a lo nuevo.

¿Cómo llegamos hasta este punto?

En 1970 (hace más de 50 años), la principal potencia militar/tecnológica decidió eliminar la convertibilidad dólar/oro. A partir de ese punto, esa moneda solo estaría respaldada por la "confianza" que sus usuarios tengan en el ente emisor (Reserva Federal de EE.UU). Con este mecanismo sin auditoría de inyección de dinero a la economía ya sea a través de la maquinita ("impresora") o a través de la Flexibilización Cuantitativa, los estados tuvieron acceso a una capacidad de deuda ilimitada y una irresponsabilidad en gastos que hace 100 años serían impensables.

Ese nuevo paradigma permitió la toma de decisiones económicas cuestionables en los que normalmente se conoce como "inversión". Los derivados financieros se hicieron presentes y así nació el mercado de lo intangible.

Los especuladores ya no tenían la restricción del oro para operar, ahora podrían inventarse cualquier tipo de "activo" para "invertir". De esta manera se dio lugar a activos que permite simplemente "apostar" a la suba y bajada de precios ya sea de bienes/servicios individuales o lo que es peor... los famosos "índices" que son una canasta de bienes y servicios que representan un rubro particular. Estos indicadores hoy utilizados como métricas se volvieron objetivos de optimización por parte de empresas y gobiernos, alterando artificialmente la oferta/demanda para cumplir con metas establecidas.

Este uso vicioso de las herramientas de inversión condujo a una economía de valor intangible donde todo aquello que permita obtener mayor valor nominal de cierto papel pintado justifica cualquier tipo de aventura.

Las inversiones en bienes tangibles como maquinaria, herramientas y más, específicamente la industria, frenaron de golpe ya que no contenían la capacidad de retorno de inversión similar a lo que era posible a través del uso indiscriminado de la deuda... La preferencia temporal se incrementó drásticamente y se entró en una dinámica de liquidez rabiosa.

La emisión de bonos de gobiernos, los cuales son comprados por bancos comerciales, permiten deuda a perpetuidad. La recompra de los bonos por parte de los bancos centrales para así "inyectar" dinero... permite obtener dinero que es usa para adquirir valor real: títulos de propiedad.

Lo verdaderamente valioso es aquello que tiene el nombre de uno. Aquello que puede ser transaccionado a través de un simple trueque o usando la moneda de preferencia.

Esta nueva economía es la responsable de que a pesar de ser la generación más preparada de la historia, no se pueda tener algo propio. Los jóvenes se quemaron las pestañas preparándose para un mundo que ya no existe.

Millones de promesas no se cumplieron y los cartuchos de decepción están a la orden del día.

Estas personas bien intencionadas en su mayoría, no se encuentran con los resultados que lógicamente esperarían tener al seguir el esquema tradicional confeccionado por sus padres.

Más allá de buscar culpables, esto no es nada más que la versión simplista de lo que sus progenitores creían que era justo y necesario para tener un futuro mejor.

No se intenta señalar con el dedo a un ente particular ya que la realidad es muy compleja y es altamente improbable que todo esto obedezca a un plan.

Tan solo debe mencionarse los incentivos creados a partir de ciertas acciones y las consecuencias de potenciar estos esquemas.

La regulación de estas actividades tampoco resolverá nada, solo supondrá un parche de un problema muchísimo más grande de lo que se dimensiona.

Lo importante es que uno es consciente de los mecanismos que explican esta coyuntura y, si ese es el caso, se puede operar en consecuencia. Quizá cierta "estafa" que nació de una o varias mentes inconformes en 2009 sea la respuesta. Sí, me refiero a eso mismo que estás pensando.

La estabilidad económica de Paraguay se encuentra en tela de juicio... también mi futuro y el tuyo.

Ser autodidacta.

El proceso de aprendizaje involucra tradicionalmente a un mínimo de dos actores: un profesor/tutor y un alumno/aprendiz. En este esquema, el conocimiento es impartido en una estructura muy definida en la cual el docente se encarga de sintetizar ideas de una rama del conocimiento de tal manera que lo más importante del mismo pueda ser absorbido por el estudiante. En principio, esto suena lógico y que debe ser inculcado, pero, en los tiempos modernos que vivimos, se presenta como algo anacrónico.

El auge de internet como fuente de información prácticamente ilimitada y actualizada, se encargó de erosionar estas formas de transmisión de conocimiento a tal manera que las ha dejado obsoletas y poco prácticas. En el mundo de hoy, basta con un rápido juego de palabras o frases para encontrar un enorme corpus de detalles acerca de un tema en particular en absolutamente todas las ramas del saber. Las bibliotecas, aquellos lugares que solían concentrar a eruditos, entusiastas y curiosos, pasaron a quedar rezagadas ante semejante diferencia que nos brinda el mundo digital.

En estas condiciones, el ser humano se encuentra en una situación en la cual puede desafiarse aprender sobre cualquier tema que le interese si emplea suficiente tiempo, dedicación y diligencia. Es esto que "descubrí" a una edad relativamente temprana en cuanto pude contemplar las implicancias de Internet hace más de 15 años (sí, Internet solo fue accesible hace poco más de una década en Paraguay, podemos agradecer al monopolio estatal por esto  dentro de una larga lista, pero ese es otro tema). Esta herramienta supuso un enorme cambio de paradigma en la manera que absorbía información: enciclopedias, textos dictados por profesores, documentales en televisión, radio, pancartas, etc. Nunca tuve acceso a muchos libros como novelas en mi niñez, por lo que mi imaginación rondaba alrededor de los videojuegos, las enciclopedias, y películas de ciencia ficción. 

Al poner mis manos en una computadora conectada a Internet, muchas de estas fronteras de acceso a la información se esfumaron y todo un mundo de posibilidades se abrieron ante mí con el más mínimo esfuerzo. La cantidad de libros, papers y artículos que he leído gracias a la democratización de la información superan con creces lo que podría entrar en una sola habitación de libros físicos y me encuentro eternamente agradecido con las personas que hicieron posible tal proeza para personas que viven en países de ingresos bajos como Paraguay.

Sumando al acceso indiscriminado a información, se encuentran las herramientas de Inteligencia Artificial. La capacidad de síntesis de estas maravillas de la ingeniería brinda a sus usuarios una manera nunca antes vista de consumir fuentes de conocimiento. La digestión de ideas, el rápido resumen y la capacidad de adaptarse al que uno lee y a cómo lo lee, permiten nuevas formas de aprendizaje exponencialmente mejores a lo que se podría encontrar en un curso online o mismo dentro de un salón de clases. Esto sí, para aquel que realmente quiere aprender.

La capacidad de no depender de la síntesis de una persona humana o un seguimiento 24/7 libera mucha carga sobre los hombros de aquel que quiere aprender y por supuesto, de aquel que enseña (quien culmina su labor cuando su alumno ya puede caminar solo). Si hay algo que me caracteriza, es mi deseo de inculcar este comportamiento y así desarrollar una sociedad de personas conscientes y por supuesto, más libre.

Contrariamente a los esquemas tradicionales de aprendizaje, esta metodología levanta ciertas sospechas cuando se plantea como una solución a los problemas de desidia por parte de las autoridades estatales. Yo difiero y estoy totalmente en contra de estas apreciaciones. Las razones que justifican esta posición están cimentadas en que a través de este "método" se está retornando a los ciudadanos su capacidad innata de querer saber y no esperar la coacción o diseño de otro... especialmente de aquel con ciertas "licencias" otorgadas por el monopolista de violencia y adoctrinamiento de turno.

Ser autodidacta es algo que se puede aprender, es un proceso que aparece espontáneamente una vez se suman dos factores muy importantes en la psique humana: el deseo de saber y las ganas de buscar saber. Estos dos eslabones conectados, se desarrollan en una mente que sabe que gran parte de lo que ocurre en la vida de una persona se reduce a las decisiones que ha tomado a lo largo de la misma... y muchas veces, gran mayoría de la gente ni siquiera se anima a dar el primer paso ya que en todo lo que han experimentado siempre tuvieron la imagen de alguien que las podría rescatar o que se encuentran en entornos de relativa seguridad.