Me viene a la memoria las clases de Historia y Geografía que tenía en el noveno grado. Horas y horas de dictado. Llené dos cuadernos de tapa a tapa escribiendo acerca de "La Audiencia de Charcas" o la "Revolución Comunera", temas de los cuales sólo recuerdo el título a pesar de las cantidades bestiales de hojas empleadas para tal efecto.
Ésas eran clases de Historia y se podrá entender que nadie las recuerde bien, pero la cosa se pone algo seria cuando se trata de matemáticas, física o química. ¿Son disciplinas que deben emplear el mismo sistema?
Éstas son áreas que tienen su base en el razonamiento y pensamiento crítico. No son cosas que uno puede meter solamente en la cabeza y sacarla cuando le pregunten si lo recuerda. No son respuestas a preguntas del tipo: ¿Cuándo se descubrió América?
Fui parte e hice caso omiso de la situación hasta que di cuenta del grave problema que atravesábamos al ser alumno y profesor a la vez a la edad de 19 años. Con un amigo cercano abrimos un cursillo privado de ingreso para personas que querían ingresar a la facultad. Nuestros alumnos eran jóvenes, casi de la misma edad que nosotros y con ganas de aprender.
Chocamos con un gran muro al intentar emplear un sistema en el que hacíamos que ellos traten de plantear la solución de un problema por sí mismos una vez que se les dió las herramientas para hacerlo. Esperaban ver "cómo hace el profe" antes de lanzarse a intentarlo y preguntar en caso de dudas. A esa falta de iniciativa para resolver los temas se le sumó la poca preparación que poseían para plantear ejercicios de razonamiento aplicando conceptos básicos y fundamentales.
Lo que más escuchaba en cambio era lo siguiente: "no nos mostraron nunca cómo hacer".
A mí personalmente me dejó algo perplejo ver tanta gente joven y con tantas ganas frustradas al no poder resolver estos temas. Y me di cuenta que había algo de raíz que está mal: el sistema educativo.
En nuestro país existe una cultura "memorista" en la manera de inculcar los conocimientos de los profesores a los alumnos, no se prioriza la importancia de desarrollar las capacidades de razonamiento en los niños y jóvenes.
Las clases son de carácter magistral, un docente frente a un puñado de alumnos que lo único que deben hacer es mirar atentos. ¿Dónde quedó eso de la creatividad y originalidad para tratar de resolver un problema?
Deben desarrollarse nuevas formas de enseñanza: donde cada alumno tenga la oportunidad de pensar por sí mismo en los conceptos explicados, se sienta parte del grupo e igual al profesor, quien lo único debe hacer es compartir lo que sabe a través de un trato ameno, práctico y participativo.
Cada persona es diferente, y tiene ciertas virtudes en áreas acordes a su personalidad, pero todos podemos concluir que naturalmente nacemos curiosos y originales, que nos gusta cuestionar y saber las cosas a nuestra manera. El sistema empleado moldea la forma de atacar situaciones problemáticas las cuales son poco prácticas en un mundo tan cambiante como el nuestro.
La importancia de las disciplinas como Matemáticas, Física y Química radica en su gran capacidad de desarrollar el pensamiento crítico y analítico para resolver y/o analizar situaciones. Son habilidades que se requieren bastante en el mundo real. Con la mejora de su manera de enseñanza se garantiza un mejor porvenir para el Paraguay y quizá para el mundo.
Quién sabe, el próximo Einstein podría ser guaraní.
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